Por Elton Salas Cuadrado
Siempre he respetado las decisiones judiciales. Creo firmemente que cuando alguien falla, debe ser investigado con rigor y transparencia. Ese principio no admite excepciones.
Sin embargo, no pasa desapercibido un fenómeno que hoy se repite con insistencia: artículos, publicaciones y señalamientos que coinciden en algo muy claro, las fotografías y los nombres de dos líderes políticos guajiros que han logrado algo que no se improvisa ni se compra: el respaldo popular real, el apoyo genuino de organizaciones, movimientos políticos y comunidades en los 15 municipios del departamento.
Martha Peralta, luego de un recorrido exitoso por el territorio, logró convocar una reunión multitudinaria, con gente de carne y hueso, que la reconoce como una nueva fuerza política de la región. Es la senadora wayuu guajira que ha defendido con firmeza las reformas que benefician a las bases populares. La misma que ha ganado el respaldo natural del pueblo guajiro.
La atacan en medios y redes sociales, sí, pero mientras eso ocurre, su apoyo crece en los hogares, en los barrios y en las comunidades.
JuanLo, hoy llamado a unir la región, ha construido un liderazgo joven con amistades sinceras y respaldos auténticos en todos los municipios de La Guajira. Tras recorrer el departamento, realizando entre 10 y 15 reuniones por municipio, los pueblos guajiros reconocen en él a la figura política del momento.
Los ataques no se han hecho esperar, pero ocurre lo mismo que con la senadora: mientras arrecian las críticas, aumentan los respaldos desde las bases.
Cuando decidí escribir esta nota, sabía que llegarían los ataques, los comentarios y las descalificaciones. Aun así, agradezco cada reacción, porque incluso la crítica confirma que el mensaje incomoda y que el camino que se recorre es el correcto.
La tarea para los equipos de campaña es clara y profunda: salir a las calles, a los corregimientos, a los pueblos, a cada rincón de la región, a buscar más y más voluntades. Consolidar dos campañas de partidos distintos, pero con un mismo propósito superior: la unificación del pueblo guajiro, ese mismo escenario que algunos temen perder.
Hoy más que nunca, el llamado es a la sensatez humana, a entender que el bienestar colectivo está por encima de los odios y los intereses mezquinos.
No responder a los agravios.
No caer en la provocación.
Y con contundencia, ganar la buena batalla.
Porque cuando vas bien y das frutos… inevitablemente, tiran piedras.



